Después del ingreso en la Orden Franciscana Seglar

El pasado sábado 27 de mayo de 2017 mi esposa y yo realizamos el Ingreso a la Orden Franciscana Seglar, una de las tres Órdenes fundadas por San Francisco de Asís. Durante los últimos días he estado compartiendo con algunas personas sobre este camino vocacional y una de las compañeras de trabajo me hacía una pregunta como ¿y ahora qué?.

Para poder dar respuesta más o menos adecuada a este interrogante es necesario volver unos 2.000 años atrás. Nuestra historia comienza con Jesús de Nazaret, hijo de María y de José el carpintero. Hijo de Dios que vino a la tierra para salvarnos a todos, vino para entregar su vida por nosotros, por nuestros pecados, fundó la Iglesia Católica, instituyó los sacramentos y los entregó a la Iglesia, nos enseñó una nueva forma de vida, vino a ser una nueva forma de vida el mismo, y nos invita a todos para que tengamos una vida en Cristo.

Todos los bautizados deberíamos vivir como Jesús vivió, como Jesús enseñó, todos nos llamamos Cristianos y debemos ser miembros vivos del cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia, pero con el pasar del tiempo nos hemos ido alejando más y más de aquella primera experiencia de los discípulos de Jesús, nos limitamos a frecuentar la eucaristía los domingos, y acudimos a Dios como si fuera un ídolo de culto pagano al cual solo se le pide. A través de este proceso en la Orden Franciscana Seglar buscamos ser miembros VIVOS de la Iglesia.

Alrededor del año 1.200 vive un hombre llamado Francisco, hijo de una mujer ama de casa y de un comerciante de telas, en Asís, Italia. Francisco era un hombre del mundo, pero vive un proceso de conversión y tiene una fuerte experiencia de Dios, recibe del mismo Señor la misión de restaurar su Iglesia; en su proceso de CONVERSIÓN, de volver a Dios, empieza a verse rodeado de otras personas que querían vivir como él, funda entonces así la Orden de Frailes Menores, la Orden de Hermanas Clarisas y la Orden Franciscana Seglar – OFS – (no necesariamente en este mismo orden), un camino de Santidad, de vida de acuerdo al Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Este hermoso proyecto vocacional – OFS – ha permanecido hasta nuestros días: hombres y mujeres, que en medio de su estado de vida actual quieren vivir con seriedad su bautismo, su ser de Iglesia, que reconocen a Dios como su Padre y quieren ser testimonio de que Cristo existe, que está vivo, que es real. Hombres y mujeres que quieren seguir a Cristo tras las huellas de Francisco.

¿Y ahora qué?, después de este primer año de conocimiento de la espiritualidad Franciscana y de haber realizado el ingreso a la OFS estamos seguros de que este es el camino que Dios quiere para nuestras vidas y debemos continuar caminando por este sendero de conversión, de oración, de servicio y vida fraterna, en resumen: DE VIDA CRISTIANA, tratando de ser miembros vivos de la Iglesia, comunidad que Jesús fundó y vivió. ¿Te animas a ser Franciscano Seglar?

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